La noción de que una fuerza psíquica puede volverse física viene de la magia y del arte, del poder de la narrativa, y al fin y al cabo un buen orador puede conquistarte y llevarte lejos, a lugares desconocidos.
En las últimas décadas la neurociencia ha descubierto que para el cerebro humano escuchar una historia es prácticamente lo mismo que vivirla: tal es el poder de la narrativa.