Partiendo del hecho que nos indica que la leyenda posee elementos que pueden ser característicos de la ficción, ésta puede llegar a adquirir una connotación totalmente verosímil, dejando a la ambigüedad la especulación sobre la certeza de sus historias y quedando a juicio del lector todas y cada una de las situaciones que se presenten allí, para ser tomadas como reales o falsas.